Ex-jugadores y alumnos palpitaron la previa de la Lepra y el Tomba
- Matías Taride
- 11 oct 2025
- 6 Min. de lectura
En vísperas de uno de los partidos más esperados por el pueblo mendocino, la EPD tuvo el honor de recibir a Marcelo Rosende, referente de Independiente Rivadavia en la década del 80 y a Hermes Rubén Almeida, ídolo de Godoy Cruz en su recordado ascenso del 94.
Por Matías Taride y Gaspar Rivas
Anécdotas de vestuarios, reflexiones profundas y análisis futbolísticos fueron los momentos que se vivieron en la Escuela Superior de Periodismo Deportivo en la previa del picante partido que jugarán Independiente Rivadavia y Godoy Cruz el fin de semana como los representantes de Mendoza en la Liga Profesional.
Marcelo Rosende y Rubén Almeida visitaron amablemente la institución terciaria de calle San Juan para compartir una charla de cerca de dos horas con los alumnos de primero y segundo años.
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Empezando con Marcelo, donde el profesor y periodista Cristian Minich le preguntó: “¿Cómo fue marcharse de Buenos Aires y llegar al Azul del Parque en aquellos años?” A lo que el ex-delantero de la Lepra respondió: “Bueno, yo venía de Arsenal que todavía era un equipo muy chico, no había Nacional B, y nunca peleábamos en los primeros puestos. Yo quería irme de ahí porque Arsenal desciendió a la C, entonces hablé con Héctor Grondona sobre este asunto, y me dijo, “si te vas, te vas para Mendoza”, y así fue. Vinimos varios de Buenos Aires y llegar acá fue un antes y un después, una liga superior en cuanto a lo competitivo en ese entonces, y con mucha más gente en las tribunas que en Arsenal, acá me trataban como un profesional. Tengo una anécdota en la cual yo le hice un gol a Gimnasia, y al otro dia, la gente me saludaba en la calle y en la carnicería no me quisieron cobrar la carne, por eso decidí volver a Mendoza, me invitaron a quedarme 15 días y hace como 4 años que vivo acá”.

Luego, Cristian Minich les abrió paso a los estudiantes para que pudieran hacerles algunas preguntas:
–¿Qué tipo de inconvenientes se generaban entre los simpatizantes días previos a un clásico? ¿Eran tan violentos como hoy en día?
La respuesta la tomó Rubén Almeida y expresó: “No, no era tan así. Sí es verdad que era motivante ganar y las cargadas post partido, pero no pasaba de eso, hoy hay mucho morbo, antes podíamos jugar un Godoy Cruz - Independiente, con los hinchas de ambos en la misma tribuna”.
Y Marcelo dio su opinión sobre esto: “En aquellos días la situación de la sociedad era otra, no había tanto dinero de por medio, como lo hay en este momento con el tema de las apuestas, también con el consumo de droga y el alcohol desmedido, todo eso potencia la realidad social y lo que surge es violencia”.
–¿Creen que el arbitraje actual es diferente al de antes? ¿Consideran que es neutral o suelen hacer la vista gorda hacia uno de los lados?
“Creo que en mi época era todo muy amateur, hoy está todo más profesionalizado, hay 10 árbitros y entre todos se ayudan, pero a veces tienen muchas dudas y esto hace que el juego no se disfrute del todo, están mucho tiempo para ver una jugada y tomar una decisión, ya no sabemos si gritar un gol o no”, expresó el Popeye Almeida. A lo que Rosende agregó: “Yo creo que en el fútbol hubo un antes y después. Y tuvo el nombre de Javier Castrilli. Fue él quien se encargó de que el futbolista comience a ser protegido por los árbitros, anteriormente había una forma de jugar muy agresiva y el árbitro no se hacía mucho problema, lo cual, generaba más agresividad en el juego. Tuve cuatro conmociones cerebrales por ir al choque. Una vez Trezeguet, el padre de David, que jugaba en Deportivo italiano, me pegó un cabezazo al lado del referí y no pasó nada”.
–¿Cuál fue el gol más lindo que hicieron en sus carreras?
“En 1989, yo jugaba para Deportivo Táchira y nos enfrentamos a Atlético Nacional, que venía de ser campeón de la Copa Libertadores de ese año, el técnico era Maturana, estaba Asprilla jugando su primer partido internacional, estaba Escobar, el chico que mataron años después luego del Mundial 94, era un equipo bárbaro. Y el arquero que jugaba en mi equipo había hecho un gol de arco a arco a Independiente de Avellaneda en la anterior Copa Libertadores, entonces intentó hacer lo mismo pero esta vez se quedó corto y la pelota picó al lado mío en tres cuartos de cancha, vi a los dos centrales, Perea y Escobar dudar, entonces les gané la posición. En Nacional atajaba ni más ni menos que René Higuita y yo sabía que él solía jugar adelantado, así que apenas llegue a la pelota no dudé un segundo y la piqué desde afuera del área. Al imaginarlo se me mueve el corazón. Fue algo que me marcó porque ese gol recorrió el mundo”, mencionó el Ex-Lepra recordando su etapa en Venezuela.
“Si bien, yo estaba lejos del arco hice algunos goles, recuerdo uno que hice lesionado, donde salí a jugar con un zapato dos números más grandes, pero en esa época era normal jugar lesionado, porque no había tantos conocimientos como si los hay ahora”, respondió Almeida.
–¿Sienten que disfrutaron la vida siendo futbolistas? ¿Cómo fue la etapa de transición al finalizar sus carreras?
“Bueno, esas responsabilidades son muy lindas, pero a veces uno piensa si se está perdiendo de su adolescencia, salidas con amigos y compañeros de la secundaria, viajes, bailes, todo eso me lo perdí. Pero el reconocimiento de la gente la verdad que es muy lindo, nosotros ganamos un campeonato donde participaban 162 equipos y ganaba uno. Y ese fue Godoy Cruz, y ascendimos al Nacional B y al otro año la vida continuaba, pero con el paso del tiempo cada vez que Godoy Cruz logra algo importante, nos llaman los directivos y los periodistas, nos dan reconocimientos. Y nosotros que jugábamos por pasión nunca nos imaginamos que treinta años después íbamos a ser recordados de esta manera”, dijo el ex volante tombino.
“En mi caso jugué quince años ininterrumpidos, pero tenía problemas de salud mental, el fútbol para mí era una evasión a la realidad. Yo jugaba en Venezuela, estaba en el mejor momento de mi carrera, el gol a Higuita, mi esposa Nancy queda embarazada, todo espectacular. Y en una fiesta, yo estaba alcoholizado pero sabía lo que hacía, y ese arquero que les nombré, se acerca con una bolsa y me dice: “tomá esta es la de Pablo Escobar, te vas a sentir Superman”, y yo la probé. Y era verdad me sentí muy bien, pero nadie me dijo que iba a perder mi profesión, el auto, la casa, mi familia, mis sueños, mi esperanza. Jugando en Brown de Adrogué yo consumí más, en esa época no había doping, pero después se implementó, consumía unos días antes del partido y los fines de semana, en una hora específica, para que no salga en la prueba. Me metí en un mundo muy turbio, salía con una chica que vendía droga, comencé a vender, fui preso porque me encontraron en un departamento, mis hijos no sabían de mí, y luego de salir comenzó mi lucha contra mi adicción. Tuve que encerrarme en un convento, sentía olor a podrido porque mi nariz estaba toda comida, el primer día vomitaba y me hacía encima, me dormí y desperté dos días después. Le pedí a Dios que me ayudara a salir de ahí y poco a poco me fui recuperando, volví a tener contacto con mis hijos. Y hoy día entregué mi vida completamente a Cristo, porque me salvó, entonces, ayudo a personas a poder salir del lugar en el que estuve como agradecimiento a eso”, declaró Marcelo Rosende refiriéndose a su pelea constante contra su adicción a la cocaína.
Después de un ida y vuelta entre los estudiantes y los ex-jugadores, Rubén y Marcelo cerraron la conferencia jugando un poco con el juguete más lindo que les dio la vida, una pelota de fútbol. Luego, ambos la tomaron con las manos y posaron para una foto que quedaría para el recuerdo de la EPD.



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