Visita de lujo en la EPD
- Luisina Martinez
- 2 nov 2025
- 3 Min. de lectura
El montañista Matías Sergo brindó una charla en la Escuela Superior de Periodismo Deportivo donde compartió su experiencia en Aconcagua, conversó con los estudiantes y dejó un mensaje de esfuerzo y perseverancia. En la nota te contamos todos los detalles.
Por Luisina Martínez y Matías Gómez
Una cumbre, un logro, un sueño cumplido. Amigos y trabajo en el mismo lugar. Muchas de estas vivencias transita cada año Matías Sergo, un andinista que viene entregando parte de su vida en las alturas de Mendoza. Y hace pocos días, visitó la Escuela de Periodismo Deportivo y los alumnos de primero y segundo años, pudieron escucharlo atentamente.
Este deportista es Licenciado en Educación Física y se transforma en porteador cuando comienza la temporada en Aconcagua, la montaña más alta de América. A sus 35 años, Matías ha logrado más de 35 cumbres en el Centinela de Piedra y por propio instinto también decidió subir y bajar tan rápido como pudiera. Allí se ha adueñado de diversos récords, algunos por la ruta 360 (ingresar por la quebrada de Vacas, lograr la cumbre y salir por la ruta normal de Horcones) con un grandioso tiempo de 25 horas y 23 minutos. También estampó un histórico ascenso en el año 2022 con una marca significativa de 3 horas y 20 minutos (desde el campo base a la cumbre), superando en 12 minutos al estadounidense Tyler Andrews.

Sergo, en el territorio de sus desafíos
Para comenzar, los estudiantes le preguntaron sobre su preparación física para afrontar una cumbre. Y el andinista respondió explicando con sencillez: “Cuando estoy en la altura por un tiempo prolongado me adapto. El cuerpo tiene memoria después de ir año tras año, es como un poco más fácil. Pero siempre que quiero volver a la altura debo pasar por un proceso de adaptación; la única forma de adaptarme de nuevo es dándole al cuerpo el tiempo prudencial para una buena aclimatación. Todos necesitan aclimatarse para subir una montaña, no hay secretos en esto”.
El mendocino carga su mochila todas las temporadas con porteos, es decir los bultos de los clientes que suben más livianos para cumplir el sueño de la cumbre. Un porteo son 20 kilos en la espalda y muchas veces también superan los 30 kilos en las subidas o en las bajadas. “Subir y bajar todos los días en las temporadas te da un entrenamiento buenísimo. Pero intentar bajar los tiempos también tiene que ver con disfrutar la montaña de otra manera”, expresó Matías.
Luego, la conversación giró hacia los recuerdos, y se le consultó cuál había sido la cumbre más especial que ha logrado en los últimos años. “Una de las cumbres más lindas fue haberla compartido con mi esposa, que también trabaja en el cerro. Fue la única cumbre que hizo, nunca tuvo el deseo de hacer Aconcagua, pero sí tenía ese bichito de decir ‘estoy acá, sería bueno ir a la cumbre’. Y nos fuimos juntos; lo disfruté muchísimo. Planifiqué muchas más horas, desde el último campamento y en la realidad la subimos en cinco horas desde cólera, pero por ella. Iba re bien. Nos pasó que nunca nos dio el sol y pasamos mucho frío. Igualmente estuvo genial”.
Con respecto a la vida de un deportista de alto rendimiento, Matías explicó que todavía busca mejorar algunos tiempos y records. Lo hace por desafío personal, no con la idea de vencer a alguien, algún otro atleta como él. “La montaña, después de un tiempo, te muestra tal cual sos. Y también te hace valorar las cosas simples que la ciudad te da y pasan ignoradas: poder darse una ducha caliente o abrir la canilla y tener agua potable, son cosas que valoramos mucho”, expresó.

Matías compartiendo sus experiencias en imágenes junto al Profesor Juan Martín Alonso
Oriundo de Mendoza y quien actualmente vive en Luján de Cuyo, se ha convertido en un referente para quienes trabajan y desarrollan actividades en la alta montaña. Su trayectoria es ejemplo de dedicación, esfuerzo y perseverancia, valores que lo han llevado a superar numerosos desafíos en uno de los entornos más exigentes para la práctica deportiva.



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