Golpe de autoridad: Boca le ganó a River y le cortó el invicto
- periodismodeportiv2
- 20 abr
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El equipo de Claudio Úbeda se impuso 1 a 0 con un gol de penal de Leandro Paredes. El Xeneize mostró solidez en un partido trabado para quedarse con los 3 puntos y aumentar la ventaja en el historial.
Por: Guadalupe Vega, Francina Cuchietti, Agustín Bordon y Ezequiel Carrizo
El Monumental fue escenario este domingo de un Superclásico en el que las decisiones tácticas de Claudio Úbeda terminaron siendo más eficaces que las de Eduardo Coudet. Boca Juniors se impuso 1-0 en la fecha 15 del Torneo Apertura 2026 con un planteo claro y sin concesiones: bloque bajo, Paredes y Ascacibar como doble pivote y Merentiel y Bareiro esperando el contragolpe. El Chacho Coudet, en cambio, apostó por un 4-3-3 de posesión que nunca terminó de funcionar, en parte porque debió sacar a Driussi a los 16’ del partido por una molestia física, lo que obligó al técnico a improvisar con Maxi Salas.
El partido no fue bueno. Ninguno de los dos equipos mostró un juego fluido ni elaborado, y el propio Coudet lo reconoció en conferencia: "fue bastante chato, muy disputado, no se vio juego de ninguno de los dos equipos". Sin embargo, dentro de ese contexto gris, Úbeda supo ser más inteligente. Su equipo no necesitó dominar para ganar: le alcanzó con ser ordenado, esperar y castigar cuando el rival se descuidó. El gol llegó sobre los 45+2 minutos, cuando Merentiel forzó la mano de Lautaro Rivero, el VAR intervino y Paredes convirtió el penal con autoridad, coronando la jugada con el festejo del "Topo Gigio".

En el segundo tiempo, el Chacho movió el banco con los ingresos de Galoppo y Freitas para darle dinámica al mediocampo, y River fue por la igualdad con más empuje que claridad. El Millonario tuvo situaciones —un cabezazo flojo de Salas, un remate de Martínez Quarta que Brey rechazó con dificultad — pero Boca supo sostenerse. Úbeda reemplazó a un Paredes que llegó al límite físico por Ander Herrera y cerró los espacios con el ingreso de Belmonte, apostando a las corridas de Zeballos en el contragolpe, quien le exigió dos intervenciones a Beltrán. El técnico xeneize leyó el partido con precisión y administró el resultado sin mayores sobresalto
En la rueda de prensa, Úbeda no ocultó su satisfacción: "merecimos ganar el partido, debería haber terminado con un gol más", y destacó especialmente a su capitán: "Leandro es un líder natural, un jugador extraordinario, conforme con su rendimiento." También elogió la solidez defensiva de Di Lollo y Blanco, quienes "supieron sostener la fase defensiva en situaciones críticas." Coudet, por su parte, asumió la responsabilidad con honestidad: "perdimos el partido que no queríamos perder, desde que llegué no habíamos perdido. Nos está costando más de lo que pensaba, pero no voy a bajar los brazos".
El Chacho también reconoció que el equipo aún no expresa lo que él busca: "todavía no puedo conseguir que el equipo juegue y genere lo que quería".
La tarde en el Monumental también tuvo su cuota de polémica. Sobre el final del partido, todo River reclamó un penal por un empujón de Lautaro Blanco sobre Martínez Quarta en el último envío al área, pero el árbitro Herrera dejó seguir. El propio Coudet, consultado al respecto en conferencia, prefirió no entrar en la discusión: "no quiero hablar de los arbitrajes, se habló demasiado en la previa. La jugada de penal fue fina, la de Salas la cobró, pero la de Martínez Quarta no". Y cerró haciéndose cargo: "lo único que tengo que hacer es asumir que el equipo puede jugar mejor, la responsabilidad la asumo yo".
El resultado consagra a Úbeda como el gran protagonista de la tarde en el Monumental. Y no es un hecho aislado: en menos de cinco meses, el DT xeneize acumula dos Superclásicos ganados consecutivos, una marca que habla de un equipo que sabe cómo pararse ante su eterno rival. Boca ganó sin brillar, pero con un plan claro y un líder en Paredes que marcó la diferencia. River, en cambio, sigue en construcción bajo la conducción de Coudet, quien deberá encontrar respuestas rápido para que esta derrota no deje secuelas en la tabla ni en el ánimo de un plantel que, según sus propias palabras, "es sano y quiere crecer".



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