El desgaste físico y el clima extremo amenazan el juego en la cita mundialista
- Lautaro Audón
- hace 1 día
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Con viajes inéditos entre tres países y temperaturas que ponen en riesgo la salud de los futbolistas, el próximo Mundial de Fútbol obligará a las selecciones a jugar al límite de la resistencia.
Por: Lautaro Audón y Lautaro Cervantes
El fútbol actual exige una preparación al límite desde lo físico, pero el próximo certamen que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá elevará esa vara a niveles complejos. No se trata solamente de una suposición táctica, sino de una realidad que preocupa a médicos, entrenadores y científicos por igual. La combinación entre un calendario cargado que dejó a los planteles sin tiempo de recuperación y un contexto geográfico asfixiante transformará a este torneo en el examen de supervivencia más exigente de la historia moderna.
El mayor desafío físico de la copa se dividirá en dos factores letales: la altura y el calor extremo. Por un lado, jugar en los 2.240 metros sobre el nivel del mar de Ciudad de México o en la altura de Guadalajara disminuirá drásticamente la capacidad aeróbica de los deportistas, generando una fatiga pulmonar. Por el otro, ciudades costeras como Houston y Miami tendrán una combinación sofocante con humedad superior al 70%. Dicha presión climática, sumada a los más de 35 grados fijos de Monterrey y Dallas, obligará a los cuerpos técnicos a plantear partidos mucho más pausados para evitar deshidrataciones graves. Resaltando el punto anterior, serán importantes las pausas de hidratación a los 22 minutos de cada tiempo con una pausa de 3´. El tiempo perdido se agregará posteriormente al tiempo de descuento de cada mitad.
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Agustín Vicent, preparador físico de categorías infantiles de Deportivo Maipú, destacó lo complejo que será el factor climático para varias selecciones debido a que no están acostumbrados. A este panorama climático se le suma un problema que destrozará las piernas de los futbolistas: los kilómetros de distancia. Al organizarse en tres naciones muy grandes, la organización obligará a varias delegaciones a acumular recorridos insólitos. Por ejemplo, Curazao será el plantel más desfavorecido al tener que viajar 9.870 kilómetros entre sus partidos. Pero una de estas curiosidades, coincide en el grupo de Argentina: mientras que el conjunto nacional se salvó de los traslados desgastantes, sus rivales directos como Austria y Jordania figuran en la lista con más de 8.500 kilómetros en traslados. Sobre esto, Vicent agregó: “Uno de los problemas principales es el formato, el certamen será más largo de lo habitual y van a haber jugadores más exhaustos de lo normal”.

Con respecto a este úlltimo punto, el propio director técnico de México, Javier Aguirre, fue uno de los primeros en declarar y confesó que sus jugadores todavía no se encuentran al cien por ciento. El entrenador mencionó que, en términos generales, el equipo se encuentra bien aunque hay dos jugadores que aún no se adaptan por completo a la altitud de 2,240 metros sobre el nivel del mar. Obed Vargas y Álvaro Fidalgo son los que han presentado problemas para respirar en los entrenamientos.
Durante las últimas semanas hubo reuniones virtuales entre los médicos de las distintas federaciones para desenvolver métodos de prevención ante la emergencia climática. Las selecciones que no tengan un recambio profundo en el banco de suplentes o que fallen en la recuperación física pagarán un precio altísimo en el torneo. Uno de los enfrentamientos que más preocupa es el encuentro entre la Selección de Escocia y la de Brasil, ya que los especialistas sostuvieron que las probabilidades de que el partido se dispute bajo el calor extremo son "casi seguras".
En definitiva, la próxima Copa del Mundo marcará un quiebre en la manera de “entender” el fútbol de alta competencia. El seleccionado que logre levantar el trofeo en la final no será el que mejor trate la pelota, sino el que logre resistir al desgaste físico. LA GLORIA MUNDIALISTA SERÁ PARA LOS SOBREVIVIENTES.



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